Artículo Doctrinal – DESEMPLEO JUVENIL
Y PRECARIEDAD LABORAL
Fernando Rocha Sánchez – 13/02/2014
Uno de los problemas más importantes tanto a nivel nacional
como internacional es el desempleo juvenil. En la situación actual el problema
se agrava tras la crisis y este colectivo es el más afectado.
El desempleo juvenil es claramente más sensible en esta
crisis económica, en diversos informes internacionales elaborados por la OCDE
se ve reflejado, y se resume en que la ultima persona contratada es la primera
despedida.
Existen diversas causas y factores sociales e
institucionales distintos en cada país.
Se puede destacar una elevada concentración sectorial de
empleo juvenil en sectores productivos marcados por un carácter prociclico, y
esto hace que sean mas sensibles ante la crisis economica. Además hay que
añadir que las ocupaciones que requieren una baja cualificación son las que mas
sufren la perdida de empleo.
Tal y como expresa el autor, es preciso destacar esta frase:
“El factor más
determinante de la mayor vulnerabilidad de los jóvenes es sin embargo la
notable precariedad laboral”.
Que últimamente con las políticas que se están llevando a
cabo están intentando naturalizar este hecho y que los jóvenes lo veamos como
algo normal o necesario para una recuperación economica.
La precariedad laboral es fruto de una alta temporalidad del
empleo, en época de expansión economica se han incorporado personas jóvenes al
mercado pero con la entrada de la crisis economica han sido los primeros que
han tenido que abandonar sus empleos.
Pero además de la temporalidad afectan otro tipo de
dimensiones:
- - La creciente importancia de las modalidades de
trabajo sin relación laboral, como es el caso de las becas.
- - La extensión de la figura de los "falsos
autónomos"
- - La presencia de un volumen significativo aunque
indeterminado de jóvenes en la economía sumergida.
- - Las peores condiciones de trabajo, en relación a
aspectos como los bajos salarios, el desajuste entre la formación adquirida y
el puesto de trabajo desempeñado, la prolongación de la jornada laboral y la
flexibilidad horaria, y la elevada incidencia de la siniestralidad laboral.
- - El menor acceso a la protección social.
- - Una tutela colectiva debilitada por las reformas
laborales "flexibilizadoras" de los derechos protegidos por las
normas internacionales de trabajo, incluidas la libertad sindical, la
negociación colectiva y la protección contra el acoso y la discriminación.
Factores sociodemográficos:
-
La formación, debido al mayor impacto de las
crisis sobre el empleo de las personas con niveles formativos más bajos -que
suelen ocupar en mayor proporción puestos de trabajo con menor nivel de
productividad y más inestables- entre las que hay una elevada proporción de
jóvenes.
-
La nacionalidad, constatándose en la mayoría de
los países una mayor vulnerabilidad de las personas jóvenes inmigrantes.
La OIT ha señalado que adoptar un enfoque
integrado y coherente que combine intervenciones macro y microeconómicas en
diferentes ámbitos de actuación, tanto educativo como laboral como social, y
este orientado a la oferta y demanda de la mano de obra, al volumen y calidad
del empleo.
En diferentes países por ejemplo, en el sur
de Europa la prolongación del período educativo ha motivado que se extienda el
intervalo de edad hasta los 29 años, y ello no sólo a nivel estadístico sino
incluso en términos de políticas de empleo.
La delimitación de las medidas orientadas a
promover el empleo juvenil debe realizarse lógicamente en base al contexto
institucional, económico, social y cultural de cada país. Los resultados de
diferentes estudios -y las recomendaciones de organismos internacionales como
la OIT- permiten apuntar no obstante la necesidad de considerar un doble
criterio general:
-
el diseño y aplicación de las medidas debería
basarse en una identificación más precisa de los distintos grupos de jóvenes,
que permita priorizar y especializar las actuaciones ajustando los recursos
disponibles a las necesidades y vulnerabilidades.
-
Para aprovechar todo su potencial el desarrollo
de las políticas activas de empleo debería planificarse en un doble nivel
temporal: a corto plazo, mediante actuaciones que presten especial atención a
los grupos más vulnerables; y a medio plazo, promoviendo una reorientación de
estas políticas que favorezca una mejora de su funcionamiento que contribuya a
garantizar una transición justa ante el impacto causado por los múltiples retos
que se plantean para las próximas décadas.
Además de políticas publicas es imprescindible la negociación
colectiva:
Las medidas deben concretarse y adaptarse a través de los
acuerdos que alcancen los interlocutores sociales, organizaciones sindicales y
empresariales en los diferentes ámbitos de negociación (intersectoriales,
sectoriales, territoriales y de empresa).
Y hay que destacar objetivos de suma importancia como:
-
El fomento de la estabilidad del empleo y la
eliminación de la temporalidad injustificada.
-
La promoción de la implantación de planes
dirigidos al mantenimiento del empleo y el rejuvenecimiento de las plantillas
mediante un uso adecuado de la jubilación parcial combinada con contratos de
relevo.
-
El impulso del uso de contratos para la
formación o en prácticas como alternativa al recurso creciente de las becas y prácticas
como vía de incorporación de las personas recién tituladas a las empresas.
-
Debería reforzarse el control de la utilización
fraudulenta tanto de los contratos formativos como de las figuras de trabajo
sin relación laboral.
-
Garantizar el acceso a formación profesional
dirigida a personas empleadas de los trabajadores jóvenes con contrato
temporal, así como que la oferta formativa responda a la promoción profesional
real.
-
La mejora de las condiciones de trabajo,
especialmente en relación a materias como retribución, clasificación y
promoción profesional, jornada y salud laboral.
-
Velar por el cumplimiento de los principios de
igualdad de trato y no discriminación.
COMENTARIO:
La legislación laboral es diferente en los países
de la eurozona, lo que si es verdad que ha experimentado un proceso intenso de
modificaciones desde que se ha producido la crisis economica.
Las normas que han sido aprobadas por los
gobiernos son muy diversas y su objetivo a estado ligado a promover mayor
flexibilidad de las instituciones laborales, y esto conlleva a una mayor desregulación
del mercado de trabajo, cosa que no nos ayuda a los jóvenes como colectivo mas
debilitado.
La conclusión es que con estas políticas no
favorecerán un aumento neto del empleo de este grupo de población, pero sí
contribuirán a fomentar una mayor precariedad laboral y por tanto a una mayor
vulnerabilidad social. Con lo que si no ponen medios necesarios para favorecer
nuestra independencia y autonomía y unas condiciones dignas de vida y trabajo,
solo quedaran los empleos precarios y la desprotección de los jóvenes.
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